Dos reputados periodistas dominicanos afirman que es una tradición de los aparatos de seguridad de República Dominica espiarlos  y que con el tiempo lo que ha variado son las formas y las tecnologías para acceder a sus informaciones secretas.

Persio Maldonado, presidente de la Asociación Dominicana de Diarios, y Juan Manuel García, director del desaparecido periódico El Siglo, dicen que, incluso, en las redacciones se han infiltrado personas para obtener datos de sus compañeros.

Para Maldonado, espiar a los periodistas «no va a cambiar» con el tiempo porque el «poder, en sentido general», trata de vigilarlos, sin importar el Gobierno, aunque ocurre con mayor profusión en las dictaduras.

«Incluso en los gobiernos democráticos que hemos tenido, después de Balaguer (…) A mí me llegó a decir alguien, con mucha confianza, me dijo: yo soy la persona responsable de chequear todo lo que tú dices todos los días, transcribirlo. Me lo confesó en una ocasión, por tanto, que todos los gobiernos tratan de saber por dónde andan las principales figuras de los medios, aunque no salgan a la luz pública, pero uno lo sabe», sostuvo el también director del periódico El Nuevo Diario.

Sostuvo que la mejor muestras son los datos que se han  filtrado de los documentos clasificados de Estados Unidos y cables diplomáticos, los Wikileaks.

García entiende que para los fisgones del Estado, abusando de su poder, «la violación de la intimidad y confidencialidad de las comunicaciones es la vía más cómoda para conseguir sin mucho esfuerzo, pistas seguras para sus fines».

«Hemos sido espiados con la colocación de miembros de la seguridad pública, colocados en los frentes de nuestras residencias, para conocer nuestros contactos personales, se ha utilizado, con frecuencia, colocar venduteros, paleteros, puestos de frutas, para ver de cerca qué se mueve en nuestras residencias»Juan Manuel GarcíaExdirector del periódico El Siglo“

Sostuvo que el espionaje electrónico no es nuevo y que ha sido utilizado en forma drástica para perseguir, igualmente, a opositores, tradicionalmente. García mencionó que ha sido espiado como periodista y dirigente sindical de los periodistas, muchas veces «en forma descarada» por personas «profesionales» en esas violaciones a la privacidad y al secreto profesional, a quienes no les ha importado que los identifiquen como tales.

Cuando se desempeñó como director de Prensa del presidente Salvador Jorge Blanco, García fue blanco de vigilancia, según contó a Diario Libre.  Se intervino su teléfono residencial, «de manera clara», pudiendo él oír las conversaciones y que eran «personeros de grupos de oposición al Gobierno».

Anteriormente, también con tecnología israelí

Como trascendió el pasado martes, de que el malware Pegasus, creado por los israelíes, había sido utilizado para vigilar a la periodista dominicana Nurias Piera, según Persio Maldonado anteriormente también se llegó a utilizar tecnología de ese país de Medio Oriente por los organismos dominicanos para espiar.

Explicó que antes de todo el desarrollo tecnológico, normalmente se espiaba a través de los teléfonos y «después empezaron a aparecer algunos equipos, sobre todo que venían de Israel»

«Eran equipos que tenían cierta capacidad, de poder rastrear números, por ser un país que, por su realidad política, tuvo que desarrollar mucha tecnología de seguridad»,  agregó el presidente de la Asociación Dominicana de Diarios.

García recordó que a Orlando Martínez lo espiaban y lo asesinaron; también a Narcisazo González, quien desapareció y nunca fueron encontrados sus restos, mientas que a Juan Bolívar Díaz «por poco lo matan» en un atentado que sufrió en marzo del 1970, durante los 12 años de Balaguer.

Constitución lo prohíbe

El artículo 44 de la Constitución sobre el derecho a la intimidad y al honor, en su numeral 3, contempla el reconocimiento de «la inviolabilidad de la correspondencia, documentos o mensajes privados en formatos físico, digital, electrónico o de todo otro tipo». Contempla que los documentos o mensajes privados «sólo podrán ser ocupados, interceptados o registrados, por orden de una autoridad judicial competente, mediante procedimientos legales en la sustanciación de asuntos que se ventilen en la justicia y preservando el secreto de lo privado, que no guarde relación con el correspondiente proceso».

El artículo 49, sobre la libertad de expresión y la información, protege «el secreto profesional y la cláusula de conciencia del periodista».