Durante una homilía en Nagua, el sacerdote Jesús de León Mercedes llamó a los miembros de la Policía Nacional a entender la obediencia como un compromiso con la ciudadanía y no únicamente como el cumplimiento de órdenes superiores.
Nagua. – El sacerdote Jesús de León Mercedes, conocido como «Noelito», sostuvo que la transformación de la Policía Nacional no depende exclusivamente de reformas institucionales, nuevos equipos o cambios en su estructura, sino de la conducta, la responsabilidad y la vocación de servicio de cada uno de sus integrantes.
El religioso hizo el planteamiento durante la homilía de una eucaristía celebrada este miércoles 28 de octubre en el Santuario de Nuestra Señora de la Altagracia, en Nagua, con motivo de la festividad de San Judas Tadeo, patrono de la Policía Nacional.
Ante oficiales y agentes de la institución, encabezados por el director regional, general Julio César Acosta Félix, el sacerdote señaló que cualquier proceso de transformación policial debe reflejarse en la manera en que los uniformados tratan a los ciudadanos y cumplen sus responsabilidades.
«Hemos hecho reformas policiales, se seguirán haciendo reformas policiales, pero la primera reforma comienza con el policía, comienza con uno mismo, comienza con el servicio que usted da», expresó.
De León Mercedes explicó que esa transformación debe manifestarse en las actuaciones cotidianas de los agentes, tanto en los destacamentos como durante los patrullajes y en sus relaciones con los compañeros, superiores y ciudadanos.
A su juicio, las reformas administrativas y la modernización de la institución necesitan estar acompañadas de una comprensión más profunda de la función policial, basada en la responsabilidad individual y el servicio a la sociedad.
El sacerdote dedicó parte de su reflexión a la obediencia dentro de la estructura jerárquica de la Policía Nacional, al considerar que su verdadero significado debe estar vinculado con la misión constitucional de proteger a la población.
Recordó que todos los miembros de la institución están sujetos a una cadena de mando, incluidos los oficiales superiores, pero insistió en que cumplir instrucciones no puede convertirse en la única motivación para ejercer sus funciones.
«Cuando entendamos la obediencia como un servicio, entonces realmente asumiremos el compromiso de la misión de la Policía Nacional», manifestó.
El religioso pidió a los agentes reconocer que el uniforme representa una responsabilidad pública que trasciende las obligaciones laborales y la remuneración económica.
En su reflexión, sostuvo que quienes deciden ingresar a la institución asumen una responsabilidad voluntaria con el Estado y la sociedad, que debe orientar sus actuaciones incluso cuando enfrentan dificultades durante el servicio.
«Cuando nuestra Policía Nacional entienda que estamos sirviendo al pueblo, no por una obediencia o una orden, estamos sirviendo a la comunidad y a la sociedad porque nosotros decidimos servir al pueblo dominicano», expresó durante la homilía.
También planteó que la cercanía entre la Policía y la ciudadanía no puede depender únicamente de nuevas disposiciones institucionales, sino de la actitud que cada agente demuestra al relacionarse con las personas.
Según explicó, una institución policial cercana a la población requiere servidores conscientes de sus responsabilidades, capaces de comprender las necesidades de las comunidades y de ejercer sus funciones con respeto.
El llamado a servir desde la vocación y la fe
En otro momento de su intervención, De León Mercedes comparó la vocación policial con el llamado de Jesús a sus apóstoles, tomando como referencia la celebración litúrgica de San Simón y San Judas Tadeo.
El sacerdote explicó que, así como los apóstoles recibieron una misión, los integrantes de la Policía Nacional también han sido llamados a desempeñar una función específica dentro de la sociedad.
Señaló que esa elección implica preparación, disciplina y disposición para responder a las exigencias propias del trabajo policial, especialmente en situaciones que requieren sacrificios personales.
Desde su perspectiva religiosa, exhortó a los uniformados a mantener la fe como orientación de sus decisiones y a reconocer la dimensión humana de las personas a quienes prestan servicio.
«No saquen a Dios, por favor, de la Policía Nacional», expresó el sacerdote, quien consideró que la espiritualidad puede contribuir a fortalecer la conducta personal y la disposición de los agentes para enfrentar las dificultades de su profesión.
De León Mercedes recordó que, como sacerdote de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús, también está sujeto a un compromiso de obediencia, que interpreta como una responsabilidad de servicio a las comunidades donde ejerce su ministerio.
Policía y sociedad frente a los desafíos actuales
La tercera parte de la homilía estuvo dedicada a las crisis que afectan a distintos países y a las dificultades que enfrentan las instituciones, las familias y las comunidades.
El sacerdote mencionó los conflictos internacionales, las tensiones políticas y los problemas sociales como parte de un escenario que, según consideró, exige mayor responsabilidad de quienes tienen a su cargo funciones públicas.
Explicó que las consecuencias de esas situaciones pueden manifestarse en la vida cotidiana mediante problemas económicos, conflictos familiares y otras circunstancias que afectan la convivencia.
Ante ese panorama, planteó la necesidad de reconocer el papel de la Policía Nacional como institución encargada de responder a las demandas de seguridad y preservar el orden público.
El religioso recordó que, cuando se presentan situaciones de inseguridad o conflictos en las comunidades, los ciudadanos recurren a los agentes policiales en busca de asistencia y protección.
Por esa razón, exhortó a los miembros de la institución a comprender que su labor tiene consecuencias directas sobre la confianza de la población y la capacidad de respuesta frente a los problemas sociales.
También insistió en la necesidad de fortalecer la preparación personal, la responsabilidad profesional y la disposición de servicio de los uniformados de María Trinidad Sánchez y Samaná.
Sus planteamientos estuvieron acompañados de un mensaje de reconocimiento a la función policial, al tiempo que pidió a los agentes mantener una conducta coherente con el compromiso de proteger y servir a la ciudadanía.
Eucaristía en honor a San Judas Tadeo
La homilía formó parte de la celebración eucarística organizada por la Dirección Regional de la Policía Nacional en María Trinidad Sánchez, encabezada por el general Julio César Acosta Félix, con motivo de la festividad de San Judas Tadeo, patrono de la institución.
La ceremonia religiosa reunió a miembros de la dotación policial, representantes del Ministerio Público, autoridades educativas y funcionarios de distintas dependencias gubernamentales de la provincia.
Durante la celebración, el general Acosta Félix también dirigió un mensaje a los agentes y a la comunidad, en el que abordó la responsabilidad compartida de las autoridades y los ciudadanos en la preservación de la seguridad y la convivencia social.

