El pastor Anderson Noah, de la Iglesia La Familia de Dios, llamó a la Policía a trabajar por la transformación de los jóvenes y exhortó a las autoridades gubernamentales a actuar con verdad y cumplir sus compromisos, durante su intervención en la celebración «El Factor, Tierra de Dios 2026»
«No van a cambiar y no van a transformar a nuestros jóvenes matándoles», expresó al dirigirse al cuerpo policial en el tramo final de su prédica. El religioso formuló el llamado sin identificar un caso concreto.
La jornada se desarrolla este domingo 25 de octubre en las instalaciones del Consorcio Arrocero de El Factor, donde se han congregado decenas de fieles. La edición de este año tiene como lema «Enciende una luz».
Al hablar a las autoridades gubernamentales, Noah les pidió mantener correspondencia entre sus palabras y sus actuaciones. «Nunca prometas algo que tú no puedas cumplir», manifestó como parte de su explicación sobre la verdad y la responsabilidad de quienes ejercen funciones de liderazgo.
El pastor también cuestionó que personas con preparación universitaria, maestrías y doctorados incurran en prácticas de corrupción al ocupar posiciones de poder. Su planteamiento vinculó la formación académica con la necesidad de una conducta ética en el ejercicio de la función pública.
La exigencia de coherencia se extendió a los propios creyentes. Noah sostuvo que quienes predican deben respaldar con su comportamiento las enseñanzas que comunican a los demás.
Responsabilidades dentro de la familia
Bajo el tema «La iglesia en tiempo de guerra», el pastor desarrolló una exposición basada en pasajes de los capítulos cinco y seis de Efesios. Relacionó las responsabilidades matrimoniales y familiares con su interpretación de la lucha espiritual que enfrentan los cristianos.
En su lectura del texto bíblico, defendió que el hombre encabece el hogar y que la esposa se sujete a su marido. Acompañó esa postura con la exigencia de que los esposos amen, respeten, cuiden y atiendan las necesidades de sus parejas y de sus familias.
«Ser cabeza aquí no significa ser un dictador», afirmó. Explicó que entendía ese papel como una responsabilidad de liderazgo y sabiduría, y cuestionó que un hombre reclame respeto mientras ofende a su esposa o incumple sus deberes en el hogar.
Noah presentó el amor de Cristo por la Iglesia como referencia para la conducta del esposo. Dentro de ese planteamiento, habló de la entrega, el respeto, la ayuda y las expresiones de afecto como componentes de la relación matrimonial.
El religioso vinculó estas enseñanzas con su llamado a rechazar el adulterio y el maltrato. También abordó el divorcio y los feminicidios como parte de los problemas frente a los cuales, según su mensaje, las familias deben asumir responsabilidades.
A los hijos les exhortó a honrar, respetar y obedecer a sus padres. Relacionó esa enseñanza con la convivencia en el hogar y expresó preocupación por la indisciplina y las dificultades que enfrentan los docentes en los centros educativos.
La lucha espiritual y la «armadura de Dios»
Durante la prédica, Noah explicó la idea de la guerra como un conflicto espiritual entre el bien y el mal. Sostuvo que, desde su creencia cristiana, la victoria de Jesucristo debe orientar la manera en que la Iglesia enfrenta las dificultades.
Organizó su explicación alrededor de tres componentes: un plan, un ejército y las herramientas para la lucha. Identificó a la Iglesia como ese ejército y recurrió al pasaje de Efesios 6 sobre la «armadura de Dios» para desarrollar la enseñanza.
El pastor presentó como recursos la verdad, la justicia, el anuncio del evangelio de la paz, la fe, la salvación, la palabra de Dios y la oración. Afirmó que esas prácticas deben acompañar la vida familiar y la conducta de los creyentes en situaciones adversas.
Dentro de esa interpretación, insistió en que los conflictos espirituales no deben llevar a considerar enemigos al esposo, la esposa o los hijos. Su exposición llamó a fortalecer la vida familiar mediante las responsabilidades que atribuyó a cada uno de sus integrantes.
«El Factor, Tierra de Dios» fue convocado por la Unidad de Pastores e Iglesias Evangélicas del municipio El Factor (Unipiemufa), como una jornada de encuentro entre congregaciones, pastores, ministerios y miembros de la comunidad cristiana.

