El encarecimiento del dólar, el costo de la vivienda y las tasas de interés configuran un escenario de presión para los hogares dominicanos, cuyos presupuestos deben responder a gastos esenciales como la alimentación, el transporte y los servicios.
Cuando varios de estos costos aumentan o se mantienen elevados, disponer de ingresos estables no necesariamente significa tener suficiente margen para cubrirlos todos.
En octubre de 2026, la tasa de referencia del dólar superó los RD$61, mientras la inflación interanual alcanzó el 5.12 % en septiembre y el Banco Central elevó la tasa de política monetaria a 5.50 % anual.
Estas variables inciden por distintas vías en la economía y plantean una pregunta que va más allá de los indicadores: ¿cuánto espacio les queda a las familias para sostener su nivel de vida?
Pero detrás de esos indicadores hay una pregunta más concreta: ¿qué puede hacer una familia cuando su ingreso no cubre los gastos esenciales y, al mismo tiempo, aumentan los costos de sostener un hogar?
El economista Juan del Rosario advierte que la coincidencia entre la depreciación del peso, el encarecimiento de los combustibles y la incertidumbre internacional puede elevar los costos de producción y transporte, presionar los precios y afectar el poder adquisitivo.

