La Administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, incluyó a la República Dominicana en la lista de países a los que impondrá nuevos aranceles a partir de este viernes por considerar que no han establecido ni aplicado eficazmente una prohibición contra la importación de mercancías producidas mediante trabajo forzoso.

La medida fue anunciada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) tras una investigación realizada bajo la Sección 301. Afecta a 60 países.

Según Washington, las investigaciones iniciadas en marzo determinaron que las políticas y prácticas de los países señalados para impedir la producción y exportación de bienes elaborados mediante trabajo forzoso son insuficientes y perjudican a trabajadores y empresas estadounidenses, lo que justificó los nuevos gravámenes.

Los aranceles, que oscilan entre 10 % y 12.5 % según el país, sustituirán el arancel global temporal del 10 % que expira este viernes y representan una nueva fase de la política comercial impulsada por Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. En el caso dominicano, el arancel es de 12.5 %.

ACUSACIÓN Y CÓDIGO ARANCELARIO

El documento coloca a RD entre 54 economías que, según la USTR, no han establecido ni aplicado eficazmente una prohibición contra la importación de mercancías producidas total o parcialmente mediante trabajo forzoso.

«Con base en las conclusiones de la investigación sobre la República Dominicana, y tras considerar los comentarios públicos, los testimonios, las recomendaciones del Comité de la Sección 301 y de los comités asesores, así como las instrucciones específicas del presidente, el representante comercial ha determinado imponer aranceles del 12.5 % a los productos de la República Dominicana, salvo las excepciones previstas», establece el documento.

Washington considera que RD no impide adecuadamente la entrada a su mercado de productos extranjeros elaborados con trabajo forzoso.

El código creado específicamente para RD es el 9903.05.34, que ordena añadir 12.5 % a la tasa correspondiente, excepto en categorías excluidas. Es decir, un producto que pague 5 % y esté incluido en la lista, pagará 17.5 %.

IMPACTO ECONÓMICO

La medida podría tener un impacto significativo. En 2025, las exportaciones dominicanas hacia EE.UU. ascendieron a US$7,124 millones, equivalentes al 48.6 % de todas las exportaciones nacionales, según el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM).

La disposición comenzará a aplicarse a mercancías ingresadas para consumo en EE.UU. desde las 12:01 de la madrugada de este viernes 24 de julio de 2026, hora del este. Quedan fuera productos embarcados antes de ese momento y despachados antes del 28 de julio.

PRODUCTOS EXENTOS

Las prendas de vestir y productos textiles dominicanos que cumplan las reglas del DR-CAFTA y entren a EE.UU. libres de impuestos estarán exentos del nuevo arancel.

En general, quedan excluidos, entre otros relevantes para RD:

– Yuca, yautía, plátanos y bananos.
– Piñas, aguacates, mangos, guayabas, naranjas y lechozas.
– Café tostado, sin tostar y algunos derivados.
– Azúcar crudo, cacao en grano, pasta, manteca y polvo de cacao.
– Algunos jugos, pulpas y frutas tropicales procesadas.
– Determinadas formas de oro, entre ellas lingotes y oro sin trabajar.

También están excluidas categorías como aeronaves civiles y sus piezas, ciertos productos farmacéuticos, algunos vehículos y componentes, semiconductores y artículos ya sujetos a otras medidas comerciales. Quedan fuera donaciones humanitarias, determinados materiales informativos y objetos de uso personal en equipaje.

PAÍSES AFECTADOS

En América Latina, México, Guatemala, Honduras y El Salvador enfrentarán un arancel adicional de 10 %, mientras Costa Rica y Panamá, junto a RD, tendrán 12.5 %.

A las 27 economías de la Unión Europea se les impone un arancel conjunto de 10 %. También figuran India, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Suiza, Canadá y Reino Unido, con tasas variables según origen y tipo de producto.

La Administración Trump sostiene que la medida busca fortalecer la lucha contra el trabajo forzoso, proteger a los trabajadores estadounidenses y garantizar condiciones de competencia más equitativas.