Científicos israelíes desarrollaron un nuevo prototipo de célula fotovoltaica que genera electricidad verde y permite el cultivo agrícola del suelo donde están instaladas, una innovación que reducirá en gran medida el costo energético, informó este lunes la Universidad Hebrea de Jerusalén en un comunicado.

Miembros de la Facultad de Agricultura y del Instituto de Química de la Universidad Hebrea produjeron un nuevo modelo de célula fotoeléctrica» con «eficiencia tecnológicamente probada y cuyo rendimiento» podría «cambiar drásticamente las reglas del juego en relación a la energía solar y la producción agrícola».

Estas celdas solares servirán para cubrir espacios agrícolas como campos e invernaderos y masas de agua, y al mismo tiempo ayudarán a generar electricidad verde y a optimizar la producción agrícola «sin interrumpir los hábitats naturales debajo de los paneles naturales», según los científicos israelíes.

A su vez, producirán energía eléctrica «sin agotar los recursos naturales ni dañar el medio ambiente» de los lugares donde estén instaladas, mientras que la «innovación reducirá el costo de la energía por kWh (kilovatio hora) en Israel», detalló la universidad.

Si se cubre la mitad de invernaderos del país con estas células fotoeléctricas se podrá alcanzar «una producción de electricidad verde que superará el objetivo nacional de Israel para 2050».

Las celdas se producen a base de cristales de un mineral llamado perovskita, y todo ello se realiza «en un proceso relativamente sencillo, utilizando materiales baratos y disponibles».

«Una sustitución química hace que las células solares sean transparentes a la zona más eficiente del espectro de luz que impulsa la fotosíntesis, mientras que gran parte del resto de la energía lumínica se transforma en electricidad», explican.

El profesor Lioz Etgar, uno de los autores de la investigación, señala que «durante años ha sido obvio que la mayor parte de la energía lumínica en los invernaderos agrícolas se desperdicia, ya que las plantas usan solo una parte de la energía de la luz solar».

Ante ello, la solución que proponen desde la Universidad Hebrea «maximiza la producción de electricidad solar en tierras agrícolas en un 300%», añade el experto.

Se prevé que estas nuevas celdas fotovoltaicas tengan un coste mucho más bajo que las ya existentes, al estar hechas con silicio; que mejoren las condiciones de cultivo al reducir el calor y las emisiones de carbono; y que sirvan para «ahorrar agua y proteger los cultivos de los daños causados por el clima, ofreciendo protección parcial contra plagas y enfermedades».