Ni Estados Unidos ni Canadá se han comprometido en liderar la misión internacional que apoyará al gobierno haitiano a hacer frente a las bandas armadas y poner freno a la crisis humanitaria. Ambos países quieren asegurarse de abordar bien la situación por lo que necesitan “hablar más sobre Haití”.

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, y Antony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos, se reunieron el jueves para discutir el tema sin ofrecer detalles sobre el próximo paso para abordar la crisis en Haití, donde las pandillas han forzado a cerca de 100,000 personas a dejar sus hogares en la zona metropolitana de Puerto Príncipe.

Blinken informó que, junto a Canadá, ha conversado con una “variedad de países” sobre quién estaría dispuesto a participar en la misión, así como quién la encabezará. “Y esa es una conversación continua que ambos tenemos y tenemos con los demás. Así que este es un trabajo en progreso y continuaremos persiguiéndolo”, expresó el funcionario.

Blinken indicó que, para abordar la crisis humanitaria y también sanitaria en Haití, ahora con el cólera, lo primero es resolver la seguridad debido a las actividades de las pandillas que toman el control de infraestructuras vitales, como la principal terminal petrolera, lo que afecta los servicios básicos como agua, electricidad y de salud.

El funcionario estadounidense también destacó el papel que jugarán las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra quienes amenacen la paz y seguridad en Haití, sobre todo a los pandilleros y sus financistas. “Les decimos a estas personas que ya no pueden viajar a EE.UU. Ya no podrán enviar a sus hijos a nuestras escuelas. No podrás venir a EE.UU.”, agregó.

El primer ministro haitiano, Ariel Henry, fue quien primero solicitó a la comunidad internacional el envío de una fuerza especializada, propuesta que ha sido respaldada por el secretario general de la ONU, António Guterres.

Mientras Estados Unidos sigue buscando qué país liderará la misión ajena a la ONU y de alcance limitado, el canciller de la República Dominicana, Roberto Álvarez, consideró que el proceso “es excesivamente lento”, aunque dijo entender que un Estado vacile en hacerlo por lo que implica enviar tropas. Álvarez ya mostró su preocupación de que la crisis en Haití desborde las fronteras.

No está claro si Canadá sería quien encabece la misión, pues el país señaló que sus esfuerzos se enfocarán en apoyar soluciones lideradas por haitianos, por lo que envió una delegación de evaluación de alto nivel para determinar qué necesita la policía haitiana, su nivel de organización y cuál es la situación de seguridad.

Trudeau consideró ayer que se requiere de un claro plan de acción antes de decidir sobre una misión internacional. “Es extremadamente importante que lo hagamos bien, que apoyemos al pueblo haitiano en este momento difícil, pero es importante hacerlo de la manera correcta”, enfatizó en una rueda de prensa

Trudeau destacó que se debe asegurar de que se ayudará a restablecer la seguridad y se dará un futuro sólido al pueblo haitiano; aunque también indicó que esto se hará mejor si se trabaja con socios locales y vecinos.

“Por eso me complace mucho que haya tanto interés de los países del Caribe en ser parte de cualquier solución. Pero claro, antes de establecer cualquier tipo de misión, necesitamos ver un plan de acción claro”, expresó.