Águilas y Licey (4-1) les salen las cuentas con arranque idéntico a los primeros cinco juegos del curso pasado; jugadores, directivos, cuerpo técnicos y fanáticos durmieron tranquilos en la primera fecha libre y afrontan un fin de semana donde se verán las caras dos veces con proyección de aforos repletos. 

En La Romana y en el lado derecho del Quisqueya no encuentran las teclas y ya hasta desde la cabina taurina empiezan a señalar a la cueva. Toros y Escogido (1-4) tienen apuros de ajustar antes de caer en la zona movediza.

Las cuyayas asaltaron la punta del torneo Tomás Troncoso con una anormal efectividad en la producción de carreras. El 47% de los corredores que se han embasado han anotado y batea para .310 con hombres en segunda y tercera, con 20 extrabases en cinco juegos, incluyendo seis jonrones y 11 dobletes. 

Orlando Calixte (de 18-8 con 18 bases alcanzadas y dos cuadrangulares), Yoenis Céspedes (15-6) y Alexander Canario (13-5) encabezan el ataque. Desde el montículo, sus abridores cumplen, con una impresionante efectividad de 1.71.

A los azules también le ha respondido un primer grupo de jóvenes con los días contados a la vez que Emilio Bonifacio vive un resurgir con el madero y las piernas que tiene a José Offerman sereno. El novato Elly de la Cruz (18-8, 7 CE), el también prospecto Rony Mauricio (23-9y el canadiense Charles LeBlanc (17-5 con 6 CE) encabezan a la tropa añil.

Los felinos encabezan el departamento de manufactura de carreras. Hacen 6.8 por juego y tienen el más alto diferencial (+18) a pesar de que han dejado 46 hombres en las bases. Su relevo ha respondido con un promedio de carreras limpias de 1.72.

Lado opuesto

Los Toros han lucido mal, muy mal. El conjunto padece una anemia ofensiva como para estar en una UCI. Apenas han anotado ocho vueltas (1.6 por juego), tienen un diferencial de -19 con solo tres extrabases y batean para .192 con corredores en posición de anotar. Han dejado en las almohadillas casi la mitad (26) corredores de los que llevan los Gigantes (50).

Al Escogido le ha pasado factura su falta de oportunismo ofensivo. Solo batea para .182 con corredores en bases, lleva 34 hombres dejados en las almohadillas y apenas acumula siete batazos de más de una base.

Melenudos y bovinos tendrán la oportunidad de recomponerse o hundirse entre sábado y domingo cuando se enfrenten con visitas recíprocas. 

En el medio, las Estrellas vuelven a depender de la efectividad de su pitcheo, con gran respuesta en su ofensiva de selecciones recientes del draft y los Gigantes van tomando la forma.