En total deterioro, tubos rotos, varillas afueras, grietas y pedazos de cementos cayendo se encuentran el paso a desnivel de la autopista Duarte a la altura del kilómetro 13 en Santo Domingo Oeste.

Los vendedores y residentes de la zona aseguran que la causa de este deterioro se debe a la construcción de varios edificios por el paso de vehículos pesados, y que se ha agudizado luego de los trabajos realizados por la construcción de la línea 2-C del Metro de Santo Domingo.

Los moradores del lugar temen que al llegar la temporada ciclónica las lluvias puedan provocar un colapso total del puente debido a que está llenó de filtraciones y mal estado.

Aseguran que diario, al menos cuatro camiones, se quedan atascados y sacados de forma forzosa, por lo que los daños ocasionados son peores. 

“Ahora con la construcción del Metro es peor, demasiados camiones pesados pasan por aquí, entonces a veces choca arriba con las varillas y tu sientes como que eso se va ir abajo, eso está destruido totalmente”, comentó José Arias, quien tiene un ventorrillo casi al frente del lugar.TE PUEDE INTERESAR

Arias manifestó que a pesar de que en varias ocasiones se han presentado representantes del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones del Gobierno, ingenieros de la Oficina para el Reordenamiento de Transporte, entre otras autoridades, “solo ha quedado en promesas su reconstrucción”.

Julia María Rodríguez considera que desde hace más de tres años se le debió poner la debida atención a este puente y a la calle, ya que muchas personas tienen que cruzar por esta vía poniendo en riesgo su vida.

Otra queja sobre “el puente del terror”

No solo el deterioro del puente tiene intranquilos a los lugareños de la zona. Varias personas se quejan de que tienen que estar alerta con temor de que caiga algún pedazo de concreto y de ser atracados en su paso.

Le llaman el “puente del terror” puesto que a pesar de que se mantiene con una multitud de personas los delincuentes actúan a sus anchas en el lugar.

Según explican algunos comerciantes, semanalmente ocurren hasta tres atracos debajo del puente y a la salida del mismo.

“Uno lo ve, pero se tiene que quedar de manos cruzadas porque como está la cosa ahora mismo te pueden tirar un tiro y joderte ahí mismo”, dijo uno de los vendedores.