El Miércoles Santo es el cuarto día de celebración de Semana Santa en el que los feligreses recuerdan la entrega de Jesús de Nazaret por uno de sus discípulos, Judas Iscariote, al Tribunal Religioso del Antiguo Israel a cambio de 30 monedas.

De acuerdo con el cristianismo, en esta fecha se llevó a cabo una reunión con el fin de capturar a Jesús y luego condenarlo a muerte.

El Miércoles Santo también marca el término de la Cuaresma y el inicio de los preparativos para la fiesta de Pascua, que representa la muerte y resurrección de Jesús.


El Miércoles Santo da paso a los días de sacrificio y luto en el que se llora la crucifixión, sepultura, muerte y resurrección de Jesús al tercer día.